Al menos el día de hoy no ha sido traicionero.
Ayer el día amaneció con un solete la mar de cojonudo y terminó con un marrón en el piso y lloviendo a cántaros.
El día de hoy por lo menos ha sido mucho más sincero, cuando me despierto llueve de la hoxtia y hace un día de perros, pero a mi no me importa porque mi paraguas (técnicamente el de la niña) es muy grande. Pero a mitad de camino de la parada del autobús decido que era imperiosamente necesario ponerme a oir música, saco el cacharro de la bolsa, los cascos, sostengo el paraguas con la oreja y sigo el camino, pero al cabo de unos segundos me doy cuenta de que no se oye nada, vulevo a hacer la misma ridícula operación de antes, y con Björk atronando en mis oídos por fin llego a la parada.
Afortunadamente hay un sitio para sentarme, tanta comodidad hace que también sea imprescindible para mí ponerme a leer, es tan poco el tiempo que dedico al libro que estoy leyendo que los minutos que paso subido al autobús son preciosos, el problema es que en estos momentos estoy sosteniendo con una mano un paraguas chorreante y con parte de la otra trato de sostener la bolsa que se desliza peligrosamente desde mi hombro, si fuera cachas no me pasarían estas cosas. Percibo que hace frío y que la lluvia viene tan racheada que se descojona de la marquesina del autobús. Durante unos largos minutos pasan varias veces autobuses de todas las líneas, menos el 8, claro, porque es el mío y hoy no me va a salir nada bien. Tampoco me puedo concentrar demasiado en la lectura ya que tengo que estar mirando de reojo no fuera a ser que llegara elputoocho y yo no me enterara, aquí está, por fin!!!! hay cola y me pongo al final de ella, no abro el paraguas porque total, para el tiempo que voya estar a descubierto… no sé si mucho o poco, pero lo suficiente como para calarme un poco más, llega la hora de picar y me he dejado la cartera, y por tanto el metrobús en casa, me bajo del malditoocho, no es muy inteligente ya que podía haber pagado en metálico, pero hoy o es mi dia, saco el billete, espero otro largo rato y por fin llega el autobús, luego ya no acontece nada en particular, excepto el autobús hasta el culo, más lluvia y más empapamiento y que llegué al curro media hora tarde y que de rodilla para abajo mis pantalones chorreaban. Pero por lo menos el día me lo advirtió en cuanto asomé la cabeza por la ventana: “quédate durmiendo, gilipollas!!!!”

PD: Me olvidé de tomar el actimel, quizá fue eso lo que pasó :PPPPP

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