Ya tenemos colchón y somier, la cama aún tardará en llegar.
Ya tenemos todos los servicios: teléfono, agua, luz y gas, ahora hace falta que venga el de la caldera a ponerla a funcionar y así el piso será un lugar más habitable.
Por ahora sólo es un recinto vacío que huele a pintura fresca, con mucho polvo y habitado por las cajas de la cocina que aún no han venido a buscarlas.
Cada vez está más cerca el momento de la verdad.

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