6 años y no os olvidamos

Acabo de recordar lo que pasó hoy hace 6 años

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6 horas en el tren

Este que veis fue el paisaje que pude observar desde la ventana del tren de Cercanías Rodalíes (ahora están transferidas, en Catalunya podemos ser tan tercermundistas o más que en Madrid si nos ponemos :P) durante las 6 horas en las que estuve atrapado en el mismo.

Por la mañana la niña me llamó para darme una “buena noticia” y esa era que había empezado a nevar (tranquila, no te lo tengo en cuenta) mirando por la ventana de la oficina nos lamentábamos de que no cuajaba (tampoco me lo tendré en cuenta, un poco gilipollas si soy); después de comer ya empecé a pensar que se imponía una retirada estratégica por si las moscas.

A las 4 y media me disponía a coger el tren que me llevara a casa, iba con un poco de retraso pero nada parecía presagiar lo que pasaría después. Al salir del tunel de “El Clot” todavía no era consciente del berenjenal y twitteaba fotos de la nieve, llegamos a la estación de Sant Andreu Comtal y el tren paraba y no se sabía cuándo podría continuar (ni siquera si lo haría en algún momento)

Pasada una hora se anunciaba que el servicio quedaba interrumpido y que no se sabía cuando volvería a reestablecerse, y esa fue toda la información que recibimos los pasajeros de nuestro tren, eso si, repetida una y otra vez hasta el punto de que los anuncios por megafonía resultaban más siniestros y atemorizantes que tranquilizadores.

Afortunadamente llevaba encima la Blackberry (con al batería a medias) el portátil con la tarjeta 3G del curro (que llevaba de casualidad porque es compartida para toda la oficina) y la radio de mi mp3 (que no era un iPod porque si no, no tendría radio :P) así que me mantuve conectado con el mundo. Doy las gracias sobre todo a Rac1 por la cobertura que dio del temporal y a la geolocalización y funcionalidad para buscar tweets “cercanos” que tiene twitter, alguien comentó que se trataba de la primera nevada 3.0 y lo cierto es que si, no es que el Twitter me fuera de mucha utilidad, pero por lo menos me sirvió para poder estar distraído y sin subirme por las paredes y para tranquilizar a la pobre erykah que se empezaba a poner nerviosa.

A eso de los 8, ya de noche cerrada y cuando ya llevábamos casi 4 horas en el tren la cosa se empezó a poner tensa, tenía  el móvil en la reserva y lo apagué para reservarlo para una emergencia, la gente estaba nerviosa y algunos empezábamos a mentalizarnos en pasar la noche fuera de casa, y posiblemente dentro del tren, afortunadamente había calefacción. Joan Boada, número 2 de Saura, decía que la culpa de todo es nuestra de los gilipollas atrapados, que ellos ya nos habían avisado y si, efectivamente es culpa nuestra, somos gilipollas y lo veolveremos a ser si ese señor vuelve a ocupar un cargo.

A las 9 amenaza de motín en el tren, nos trasladamos todos al primer vagón a “meter presión” al maquinista, el pobre hombre se tuvo que comer el marrón recibiendo la misma información que el resto de pasajeros, es decir, ninguna; Lo más tranquilizador es que llegado el caso la turba disponía de un cabeza de turco al que colgar de un poste. Media hora mas tarde anuncia que en breve se reestablecería el servicio, me alegré bastante por el maquinista ya que por lo visto sobreviviría, y no me caía mal. A todo esto, sin probar bocado, el hambre empezaba a ser una preocupación (una cosa muy buena de los nuevos trenes de cercanías, tienen servicios!!!!!) y ya empezaba a imaginarme escenas tipo “The Road”, el libro, la peli no la he visto, quién sabe si el apocalipsis no empezaba con una nevada que dejaba a todo dios colgado en las carreteras y los trenes; el canibalismo no me parecía la mejor opción, quiero llevar una vida más sana y la carne humana debe de estar cargada de colesterol y toxinas.

A las 10 nuestro amigo el maquinista toca el silbato del tren, avisa a los pasajeros que habían salido a fumar que vuelvan a subir, que salimos enseguida, al poco el tren empieza a moverse, los pasajeros empiezan a aplaudir con alborozo, algunos empiezan a cantar “Para ser un conductor de primera, acelera, acelera…”,  lentos pero seguros vamos pasando por las diferentes estaciones; se masca la tragedia en Granollers dónde nos paramos unos 5 minutos pero volvemos a ponernos en marcha, ¡y la próxima estación es la mía!!!!

Al salir del tren me encontré con un nuevo problema ya que el camino de vuelta a casa desde la estación estaba cubierto de placas de hielo, esto me sirvió para valorar unos buenos zapatos con buen dibujo en la suela, tengo que comprarme unos de esos; a punto estuve de partirme la crisma un par de veces, afortunadamente conseguí mantener la horizontalidad verticalidad de manera un tanto precaria, hubiera estado gracioso que después de vivir una odisea pereciera por culpa de un resbalón.

Al final llegué a casa dónde me esperaban las niñas, la peque con un poco de fiebre. Hoy pasaré el día en casa para reponerme de las 6 horas de su compañía que me perdí ayer.

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Neutralidad del cáncer de pulmón

Declaraciones hipotéticas de César Alierta en 1997 cuando presidía Tabacalera:

“los hospitales sacan dinero de los tratamientos de cáncer sin pagarnos nada. Y es evidente que eso no puede seguir (…) Eso va a cambiar”. Respecto a las empresas farmacéuticas opina lo mismo: “El dinero está en la enfermedad y ésta ocurre gracias a nosotros”.

Puestos a decir gilipolleces

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