Estar resfriada y no poder tomar nada para aliviarlo es un autentico coñazo.
Con lo feliz que era yo cuando mi nariz no estaba taponada, mi cabeza no hervia y hablaba sin pronunciarlo todo con la letra D.
Jo!

Shaker ha explicado a la perfección como fue nuestra escapada a Valencia, realmente ha sido un fin de semana de ensueño. Y para no olvidarlo rápidamente me he traído de recuerdo un resfriado monumental que a ratos se acerca peligrosamente a una gripe y una ronquera que evidencia lo bien que me lo pase.
Lo que más me apetece hacer hoy es quedarme bajo la manta del oso, hecha una bola tomándome muchas tazas de leche con miel calentita y viendo pasar el tiempo entre estornudo y estornudo. Pero los obreros están en la casa y hay que ir zanjando temas así que hasta la noche, la manta, la leche y todo lo demás excepto los estornudos, que a esos no hay manera de evitarlos, tendrán que esperar. Así que me he metido un chute de aspirina efervescente y ya he matado casi todas las tareas que tenía pendientes, solo falta elegir y encargar el silestone de la cocina y eso hasta la tarde que vaya con shaker a verlo, tendrá que esperar. La obra ha avanzado mucho estos días y hoy llueve, lo que quiere decir que en vez de los dos obreros que tenemos siempre, están allí cinco y eso si que es un buen empujón. Al final con un poco de suerte, hasta se adelantara la mudanza: ojala pudiéramos instalarnos a mitad de noviembre…
Page optimized by WP Minify
Han opinado