
La primera obra de arte, pintada con sus deditos, que Chloe nos trae de la guardería.
Ayer nos reencontramos con una parte pequeña de la conexión Barcelona: Kizz, Eliana y Caty.
Estuvieron en casa, conocieron a la pequeña, comimos, nos pusimos al día y hablamos mucho; en una de las conversaciones caimos en la cuente que hace ya la friolera de siete años que nos conocemos, y que aunque algunos (muchos) han ido cayendo por el camino, quedamos un pequeño nucleo al que les une muchas cosas y quizás la menos importante sea internet.
Fue un día muy agradable y siempre es un placer compartir unas horitas con ellos, además Chloe todo y tener bronquiolitis, estuvo adorable e intuyo que eran gente querida, porque se comporto con ellos como si los conociera desde siempre.
Estoy tan feliz preparando la comida: que si un poco de pollo a la plancha, que si unas setas salteadas, que si frio unas patatitas… uy, pues le voy a poner unos dientes de ajo para que se frian con las patatas que quedará rico!
Craso error!
De golpe: pum, pam, pum y la encimera, la pared, el techo, la campana, mi mano derecha, mi barriga y mi frente salpicadas de aceite hirviendo porque los jodios ajos han explotado. Aun tengo taquicardias de recordarlo.
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