Hoy he ido a ver a mi abuelo a la residencia, desganada para que engañarnos ya que en los últimos meses nunca me conoce; me mira, me da el beso de rigor pero no me reconoce, su mirada perdida me lo dice cada vez. Pero hoy, al verme ha sonreído, me ha mirado la barriga y su sonrisa ha crecido. Sigue sin hablarme pero hoy sé que sabia quien era yo, su mirada era la de mi avi de siempre y me ha llenado de una felicidad y una ternura indescriptible.
:)
A mi me pasaba igual con mi abuelo Joan.
Existian esos segundos de lucidez que te cogía la mano y al mirarte, volvías a reconocerle. No era siempre, pero cuando ocurría valía la pena.
Un besote.
mi yaya también esta pachuchilla y que haya nacido su primer bisnieto la ha animado bastante, se lo llevo mucho para que lo vea y esta llena de vida otra vez cuando se pone a hablarle… Es muy bonito. Me alegro mucho de que tu tambien tengas esos momentos.
Me alegro mucho por esa sonrisa. :)
Un abrazo.
Que bien, seguro que te llenó mucho esa mirada :)