Nombres II

Ayer en el programa “Tengo una pregunta para usted” estaba Josep Lluís Carod Rovira, un político que particularmente no me cae nada bien, hoy se esta hablando de él porque pidió que le llamaran Josep Lluís y no Jose Luís, todo el discursito que hizo despues sobre la independencia y demás lo dejo de lado que me enciendo. A pesar de mi antipatía por el personaje en cuestión, en este tema estoy totalmente de acuerdo con él; yo me llamo Érykah con la E tónica pero la familia del niño se empeña en pronunciarlo poniendo el acento en la i y se me llevan los demonios, da igual la de veces que me he quejado al respecto porque como quien oye llover, y en vez de asumir que jamas serán capaces de llamarme por mi nombre, me pillo unos cabreos de tres pares de narices. No lo puedo evitar pero es que aunque solo sea un acento, ese NO es mi nombre.
Con el gusiluz entre las opciones de nombres que barajamos, están los nombres en catalán y tengo muy claro que si al gusiluz le ponemos un nombre catalán todo el mundo le llamará por ese nombre, pobre de aquel que quiera traducirlo porque por ahí no pasaré: en ese momento empiezo a traducir al catalán el nombre de todo quisqui y me quedo más ancha que pancha. El caso contrario, que lo veo muy a menudo en la televisión catalana me saca igual de quicio, la cantidad de partidos de basket que acabo gritándoles a los que retransmiten porque se emperran en catalanizar los nombres… Cada cual tiene el nombre que tiene y con eso no se juega.


2 Comentarios a “Nombres II”

  1. 1 iodena

    Yo también lo vi y reconozco que me descojone con el tema, porque se veía que el que preguntaba iba a tocar lo que no suena.

    En cuanto a tu nombre, menos mal que no te llamo por él, porque yo también acentúo en la y :( me sale solo

    Pero intentare enmedarme si alguna vez te llamo por tu nombre :P

  2. 2 Süßigkeit

    Buff… odio eso! Si te han puesto un nombre en un idioma te llamas así, no como en la “traducción”.
    Desde que un profesor en la universidad decía cada dos por tres “Manolito Kant” empezó a alimentarse más y más mi tirria por esa costumbre.

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