Ayer tuve mi primera visita a la matrona, pedí cita hace dos semanas y en su momento me cayo una bronca bastante maja por no haber ido antes; la excusa de soy primeriza no coló y el hecho de que el ginecólogo que me lleva sea privado tampoco sirvió de mucho. Por lo visto aunque todo el embarazo lo vayas a llevar por la privada si quieres parir en un hospital público tienes que entrar en la rueda desde el principio y claro, ir el día que cumples tres meses no se considera principio, la parte buena es que me han programado ya todas las ecos que entran por la Seguridad Social y la mejor es que los análisis solo me los harán en el privado.
Gracias a los manos largas que anteanoche visitaron la empresa de shaker, él pudo acompañarme y yo me libre de tener que aprenderme los antecedentes médicos de su familia. La matrona resulto muy simpática y agradable, que después de la bronca del primer encuentro yo iba algo acojonada, me hizo la cartilla de embarazada y la relleno con todos los datos importantes. Me peso y no me regaño por haber cogido dos kilos y eso que yo creía que era una pasada lo que estaba engordando; me midió la tripa, me tomo la presión (que por primera vez en mi vida es la normal y no esta por los suelos) y pudimos escuchar de nuevo el corazón del gusiluz que va a mil por hora.
Me dio una dieta tipo de lo que tengo que comer y ante mi cara de desconcierto me dijo que no se trataba de pasar hambre pero tampoco pasarse, mi cara en realidad era porque yo soy incapaz de comer todo lo que ponía en la dieta en un día: si comiera todo lo que pone seguro que pesaría ya diez kilos más.
Llego la ronda de preguntas y solo le pregunte por el tema del embutido que me lleva de cabeza y su sonrisa fue de lo más tranquilizadora: puedo comer el que quiera con moderación y no por la toxoplasmosis sino por las grasas. Este tema ha traido cola desde el principio, antes del analisis para saber si habia pasado la enfermedad de las narices todo quisqui me decia que teniendo desde pequeñaja gatos seguro que la habia pasado y se equivocaban: no soy inmune, vamos que no la he pasado. Entonces empezaron con el: no comas embutido, la carne muy hecha, lava con un poco de lejía la verdura, no toques mucho al gato (por suerte nadie sugirió que me lo quitara, porque habrían rodado cabezas) y yo toda preocupada y con unas ganas locas de comer jamón! Así que hoy, aprovechando que el niño esta en casa haciendo ver que trabaja lo voy a liar para que me lleve a comer al jabugo donde tiene un jamón que estoy echando mucho de menos.
Archivo Mensual para Septiembre, 2007
Estos días Patu pasa muchas horas en casa porque mi avi esta ingresado en el hospital y ella no puede quedarse sola o se pasa todo el rato ladrando, reina del drama que nos salio la perra, así que la tenemos de ocupa la mayor parte del día.
A Moe eso no le gusta, y deja constancia de ello atemorizándola cada pocos minutos de las maneras más curiosas: si Patu esta en su camita cerca del sofá, Moe salta desde el mismo por encima de ella sin rozarla pero dejándola temblando como una hoja mecida al viento, si Patu intenta subir las escaleras, Moe la espera dos escalones más arriba mirándola fijamente y cerrándole el paso, y cuando Patu se esta quieta ya muerta de miedo, entonces Don Moe va a olerle la nariz y darle manotazos (con las uñas para dentro, eso si) en la cola. Tema aparte es la comida, que en realidad parece más una función de teatro porque te descubres animándola para que coma rápido, no llegue de improvisto el tragaldabas y la aparte para comérselo todo él.
Mientras todo esto pasa yo no hago más que recordarle a Patu que ella es la perra y que el mundo no funciona así, pero esta visto que en casa el mundo gira al revés y los gatos son los reyes mientras los perros simples animales asustados que a la que pueden se esconden tras las piernas/brazos de sus dueños.

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