Archivo Mensual para junio, 2007

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Optimismo de viernes

1. Uno de nuestros cactus, nos regalo una flor tan impresionante como efímera.

2. He recuperado 4 de los muchos juegos que tenia antes de que el portátil muriera por tercera vez y he podido pegarme unas sesiones de vicio como en los viejos tiempos.

3. La paella del domingo para celebrar el santo de mi avi y mi tiet. Al ser una familia tan pequeña y vernos tan poco, siempre lo pillamos con ganas.

4. Nos han aprobado la hipoteca de ING,  ayer nos tasaron la casa y en breve pagaremos menos cada mes.

5. Este fin de semana se celebra la revetlla de Sant Joan, que no me gusta un pelo por los petardos y por tener que sedar al caguica del Moe pero puedo comer coca de crema y piñones y coca de llardons, y éste año haremos queimada para recordar los origenes del niño.

Padres separados

Leo esta noticia y no puedo dejar de sorprenderme.  Los divorcios no son platos de buen gusto sobretodo cuando hay niños de por medio y la actitud que tomen los padres es vital para que el proceso sea más o menos traumatico. No logro entender la actitud de esa madre que pone por delante sus sentimientos al bienestar de su pequeña, no comprendo como el odio no le deja ver el daño que le esta causando…
Esto me ha hecho recordar mi historia, tan diferente a la que explican en el país .

Yo soy hija de padres separados, su divorcio no fue para nada conflictivo y a mi me importuno apenas nada; recuerdo que el día que mi padre se fue de casa definitivamente, mi madre se sentó conmigo e intento explicarme la situación de una manera muy sencilla para que yo lo entendiera (tenia 8 años), mi respuesta la asombró: “se va porque hablais bajito, verdad?” Porque yo fui afortunada, jamás tuve que presenciar una discusión o una riña pero sabia que las cosas no iban bien porque hablaban mucho en susurros por la noche y porque veia a mi madre triste.  La relación con mi padre empeoro con los años porque se desentendió de mi, ya no solo económicamente que esto lo hizo desde el primer momento (tan solo llego a pasarme la pensión el primer mes, a pesar que mi madre renuncio a su parte) sino que también lo hizo emocionalmente, aun así mi madre jamás dijo nada malo de él y se que le quemaba por dentro su comportamiento, pero nunca, nunca puso en duda su persona.  El tipo de persona que es mi padre lo descubrí con quince años la tarde de nochebuena y recuerdo que ella me abrazo y me consoló y mientras yo lo insultaba llena de rabia entrecortada por mi llanto, ella se mordía la lengua. De mayor me entere que al poco ella se presento en su casa para cantarle las cuarenta, para recordarle que su hija le necesitaba y para ponerle las pilas; no sirvio de mucho por no decir de nada pero volvio a hacerlo cinco años después, cuando él de nuevo me rompio el corazón.
Siempre le estaré agradecida por como se comporto, por como me antepuso a todo y por como supo suplir la carencia de la figura paterna; aun recuerdo el primer insulto que le dedico cuando meses despues (y tras tratamiento psicologico) decidi cerrar la puerta que aún tenia abierta a nuestra relación, “es un cabrón y nunca le perdonare el daño que te ha hecho”.  Echando la vista atrás no puedo dejar de emocionarme por la suerte que he tenido y tengo al tener una madre así.

Los vecinos de enfrente

Tenemos frente a nuestro patio un edificio con terrazas y balcones habitado por toda clase de vecinos:

Balcón superior izquierdo: Vive Miss Salamanca y su marido. Miss Salamanca es una mujer sesentona, gorda y mal cuidada, que se sienta en su balcón a cotillear dejando al descubierto los encantos que hay entre sus piernas; su marido cuida tomates en el balcón. No son ruidosos pero ella siempre esta ahi, vigilando cada uno de tus movimientos.
Los miss salamanca reciben este nombre porque ella le dijo a mi madre cuando aún tenia la tienda que tuvo ese titulo, nosotros lo dudamos o puede que la vida la haya tratado muy muy mal.

Balcón superior derecho: Los nuevos, son una pareja de treintañeros, muy normales y corrientes excepto porque al final de la calle viven los padres de ella y se comunican a grito pelao con ellos en su perfecto andaluz.
Llevan viviendo más de un año en ese piso pero siguen siendo los nuevos a pesar que han llegado otros detrás de ellos.

Balcón del medio izquierdo: Los que fuman en el balcón, son la típica familia que no consiguen echar a los hijos ya mayores de casa, ella limpia, limpia y cuando tiene un rato limpia. Él y los hijos fuman en el balcón mientras ella los regaña. Estos a veces nos hablan y si nos ven por la calle nos saludan aunque shaker siempre pregunte luego: a quien has saludado.
Los que fuman en el balcón me caen bien.

Balcón del medio derecho: La borde y el marido. La borde estira el cuello para ver como es mi cocina, cotillea a más no poder y nos mira mal, en verano hacen vida en el balcón: comen, cenan, ven la tele y son de los que también hablan a gritos con cualquiera menos con nosotros. Tienen dos nietos que cuando están con ellos se pasan el día mirando nuestro patio y llamando al miau y la tuga (Moe y Pepeta), los nietos son graciosos y yo cojo a Moe en brazos para que lo vean bien. Si esta ella, les regaña y me entra mucha mala leche; el marido también es gritón pero no se le ve mala persona.

Terraza izquierda: Los quillos/kinkis, nuestra peor pesadilla. Son una pareja joven que hablan siempre a gritos, se pelean cada dos días y a ella de vez en cuando le dan ataques de ira y tira cosas y le pega a él. Sus gritos son increíbles, una noche se estaban matando para variar y oíamos sus berridos desde nuestro dormitorio que da al otro lado. Y si eso no fuera poco, encima son unos maleducados de la leche, si hacemos barbacoa se apoyan en la terraza para no perderse detalle de lo que cocinas, lo que hablas… bueno, si solo estas en el patio también lo hacen. Llegaron a principios de año y estamos deseando que no puedan pagar la hipoteca o que se separen para que vendan el piso: vale, nos conformamos con que ella desaparezca porque al menos cuando ella no esta, no hay gritos ni escenas de película de terror.

Terraza derecha: El viudo. Un hombre de costumbres fijas, silencioso y muy buena persona. Lastima que su terraza de más al patio continuo que al nuestro porque sin duda es el mejor de todos, solo sabes que vive ahí porque cada mañana limpia toda su terraza, los hilos de colgar la ropa y las ventanas y porque dos días a la semana tiende la colada. A menudo nos miramos mientras le pongo la comida a la Pepeta, y el mira la terraza de los quillos y los dos encojemos los hombros y suspiramos.

Esa es parte de la fauna que nos rodea y ya se sabe que más vale malo conocido…