Tenemos frente a nuestro patio un edificio con terrazas y balcones habitado por toda clase de vecinos:
Balcón superior izquierdo: Vive Miss Salamanca y su marido. Miss Salamanca es una mujer sesentona, gorda y mal cuidada, que se sienta en su balcón a cotillear dejando al descubierto los encantos que hay entre sus piernas; su marido cuida tomates en el balcón. No son ruidosos pero ella siempre esta ahi, vigilando cada uno de tus movimientos.
Los miss salamanca reciben este nombre porque ella le dijo a mi madre cuando aún tenia la tienda que tuvo ese titulo, nosotros lo dudamos o puede que la vida la haya tratado muy muy mal.
Balcón superior derecho: Los nuevos, son una pareja de treintañeros, muy normales y corrientes excepto porque al final de la calle viven los padres de ella y se comunican a grito pelao con ellos en su perfecto andaluz.
Llevan viviendo más de un año en ese piso pero siguen siendo los nuevos a pesar que han llegado otros detrás de ellos.
Balcón del medio izquierdo: Los que fuman en el balcón, son la típica familia que no consiguen echar a los hijos ya mayores de casa, ella limpia, limpia y cuando tiene un rato limpia. Él y los hijos fuman en el balcón mientras ella los regaña. Estos a veces nos hablan y si nos ven por la calle nos saludan aunque shaker siempre pregunte luego: a quien has saludado.
Los que fuman en el balcón me caen bien.
Balcón del medio derecho: La borde y el marido. La borde estira el cuello para ver como es mi cocina, cotillea a más no poder y nos mira mal, en verano hacen vida en el balcón: comen, cenan, ven la tele y son de los que también hablan a gritos con cualquiera menos con nosotros. Tienen dos nietos que cuando están con ellos se pasan el día mirando nuestro patio y llamando al miau y la tuga (Moe y Pepeta), los nietos son graciosos y yo cojo a Moe en brazos para que lo vean bien. Si esta ella, les regaña y me entra mucha mala leche; el marido también es gritón pero no se le ve mala persona.
Terraza izquierda: Los quillos/kinkis, nuestra peor pesadilla. Son una pareja joven que hablan siempre a gritos, se pelean cada dos días y a ella de vez en cuando le dan ataques de ira y tira cosas y le pega a él. Sus gritos son increíbles, una noche se estaban matando para variar y oíamos sus berridos desde nuestro dormitorio que da al otro lado. Y si eso no fuera poco, encima son unos maleducados de la leche, si hacemos barbacoa se apoyan en la terraza para no perderse detalle de lo que cocinas, lo que hablas… bueno, si solo estas en el patio también lo hacen. Llegaron a principios de año y estamos deseando que no puedan pagar la hipoteca o que se separen para que vendan el piso: vale, nos conformamos con que ella desaparezca porque al menos cuando ella no esta, no hay gritos ni escenas de película de terror.
Terraza derecha: El viudo. Un hombre de costumbres fijas, silencioso y muy buena persona. Lastima que su terraza de más al patio continuo que al nuestro porque sin duda es el mejor de todos, solo sabes que vive ahí porque cada mañana limpia toda su terraza, los hilos de colgar la ropa y las ventanas y porque dos días a la semana tiende la colada. A menudo nos miramos mientras le pongo la comida a la Pepeta, y el mira la terraza de los quillos y los dos encojemos los hombros y suspiramos.
Esa es parte de la fauna que nos rodea y ya se sabe que más vale malo conocido…
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