Liquidación y otras historias.

Introducción
Mi bisabuela vivía al lado de casa, por temas que no vienen a cuento, antes de morir cambio el testamento y esa casa que de siempre fue para mi abuela paso a su hermana. La pusieron en venta e intentamos comprarla pero al final se la adjudico por menos dinero un hijo de ella. Por si fuera poco, él dejo de hablarnos y nosotras (mi madre y yo) le pusimos el simpático mote de “el gilipollas”.

Nudo
El gilipollas vivió feliz en esa casa muchos años, no sé exactamente cuantos pero unos diez o así pero a su mujer, no le gustaba la zona porque empezaban a vivir en el barrio muchos moros. Así que en noviembre, se fueron a Barcelona a buscar una promotora inmobiliaria que les comprara la casa, les dieran mucho dinero y así largarse a una zona pija de la ciudad. El caso es que parte de la casa de mi madre, descansa sobre la casa del gilipollas así que nos enviaron a una perra de presa para asustarnos y que cediéramos esa parte de la casa (el baño, un distribuidor y mi antigua habitación) a cambio de un par de millones. Nos acojonamos y acudimos a un abogado.
Lo que es la vida, hace cuarenta y tantos años esa construcción era ilegal pero después de tanto tiempo se convirtió en legal, un derecho adquirido o algo; así que cuando la perra de presa (que casualmente es concejal del PP en un pueblo cercano) volvió, le enseñamos el dedo de manera no muy educada.
Entonces se corrio la voz y empezaron a llover ofertas sin haberlas solicitado, porque los constructores vieron el negocio: no es lo mismo construir en un solar de 200 metros que en uno de 400, simple no?
Después de pensarlo mucho, de ir a dos economistas, otro abogado, de hacer miles de listas con los pros y los contras, y esperar la mejor oferta: mi madre decidió vender.

Desenlace
El pasado día 25 firmamos el contrato de permuta (cobramos en especies, jajajaja) y el gilipollas la venta de la casa. Él ya se ha comprado una más cara en la zona pija y con suerte, no le volveremos a ver el pelo.
Mi madre está de liquidación y es alucinante la de género escondido que había en la tienda, claro que son 30 años de negocio. Las mujeres del barrio le han dicho de todo: se le han puesto a llorar, le han gritado, una hasta intento arrancar el cartel de liquidación… es bonito ver el cariño que le tienen.
La mudanza es otro tema, no solo es su casa, donde aparte de ella, vivieron mis abuelos. También esta el pisillo donde shaker y yo fuimos a parar cuando volvimos de Madrid, el almacén con las herramientas de mi tío y el patio que une todos los edificios.
El 30 de junio tiene que dejarlo listo, y mucho me temo que nos esperan unos fines de semana de mucho trabajo. Eso por no contar, los sentimientos que vamos teniendo por abandonar nuestra casa, su tienda, por como se presenta el futuro…
Sé que el último día, aunque este feliz, lloraré.


2 Comentarios a “Liquidación y otras historias.”

  1. 1 kizz

    Tu madre lleva allí muchos años, y claro que la gente le tiene mucho cariño! Se que una vez todo vacío, tendrás esa sensación de tristeza, pero al mismo tiempo, sabiendo lo que llegará, pues perfecto, no? :)

  2. 2 iodena

    Chata, normal que llores, tantos años y tantos recuerdos!!!!

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