Antes escribía, me sentía mal y lo dejaba reflejado en un papel, cuando la felicidad me visitaba me despojaba de las risas entre letras. ahora he perdido esta capacidad, ahora las emociones me dejan en blanco y hace mucho que las sensaciones no llaman a mi puerta.
Intento comprender por qué deje escapar esa habilidad para desconectarme del mundo, para vaciar mi alma, para recopilar entre frases lo que mi mente, a menudo confusa, me explicaba de las circunstancias.
Me duele haber matado mi inspiración.
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