Viernes: Le descubrí a shaker un pub donde la música y el ambiente merecen tanto la pena que da igual que las cervezas tengan un precio desorbitado. Luego nos fuimos de cena al Garum, un sitio de diseño, con platos inmensos con muy poquita comida, a celebrar que hace un año que estamos viviendo en Barcelona.
Sábado: A primera hora llega Pepe, nuestro carpintero, para montarnos la estantería del estudio. Pasamos el día de Sant Jordi haciendo viajes al tercer piso para observarla: decir que es preciosa es quedarse muy corto.
Domingo: desayunar – pasear – perrear – comer – dormir – perrear – perrear – perrear – cenar – perrear – dormir.
Esta mañana madrugón para estar temprano en Granollers y pasar antes de currar por hacienda para que me dieran el certificado digital para la declaración de renta. De camino, el niño y yo nos picamos porque toca. Llegamos a las ocho y media para comprobar atónitos que no abren hasta las nueve (arriba esos funcionarios) cierran a las dos, así que cambio todos mis planes y decido pasarme cuando salga al mediodía del curro. A la una y media, estoy de nuevo ante la puerta, apuro el cigarrillo y entro. Encuentro la ventanilla donde, como era de suponer, el funcionario no esta.
Espero, espero y espero.
A las dos menos cuarto aparece el señor funcionario que me dice que para entregarme el certificado necesito una fotocopia del DNI, me indica donde hay una copistería que evidentemente está cerrada. Me dan ganas de escupirle en la cara pero por educación, no lo hago. Mañana no podré ir porque mi horario de viernes y el de hacienda son incompatibles, así que el lunes me tocará volver.
¡¡¡Me cago en hacienda, en sus funcionarios y en sus horarios!!!
1. El sol brilla en lo alto e ir andando al trabajo es un autentico placer.
2. Shaker esta mañana me ha dejado preparada la comida del mediodía.
3. El sábado compre unos cosméticos que huelen a chocolate y te dejan la piel ultrasuave.
4. Nuestro gato tiene apellido, Szyslak. Ayer me entere por casualidad y la verdad es que le va como anillo al dedo.
5. Vuelvo a entrar en mis vaqueros preferidos.
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