la petite morte

Dentro de tres horas y media nos vamos de castañada a casa de unos amigos; ahora estamos los dos en el sofá, cada uno con los pies del otro cerca de la cabeza. El niño duerme, una siesta de una hora no llega con moe recostado encima de su tripa. Yo juego al mah-jong y miro de refilón una película que no me interesa. Por la ventana del salón apenas entra un rayo de luz y las gotas de lluvia caen suavemente sobre ella; los domingos por la tarde son como un orgasmo prolongado y tierno que te deja exhausta pero con la sonrisa dibujada. Y aunque suelen tener ese punto decadente que anuncia la llegada del lunes, hoy pierde importancia, mañana volverá a ser domingo.


3 Comentarios a “la petite morte”

  1. 1 Susana

    Ays q bonito, la verdad es q a mi los domingos m dan muxa penita no se pq m paso to la tarde medio d mal humor medio deprimida pero domingos como este q el lunes es fiesta prestan un monton son los domingos mejor disfrutados de tol año

  2. 2 pistangelina

    Jooooo…. tal y como has descrito el domingo, me ha dado un ‘relajo’ y una envidia cochina por la siesta(jejeje)… imaginate que a mi que me encanta el verano, me ha gustado tu domingo incluso más.
    Veo que no nombras el resfriado, espero que sea porque ya estas curada!

  3. 3 makats

    jejejejeje, Beltzita hace lo mismo… en cuanto pilla a uno tumbado en el sofá se sube encima y se tumba a dormirtar ;-))

Deja un comentario