* ayer hizo tres años que conocí a shaker.
* anoche, por fin, pudimos dormir con la puerta de la habitación abierta: Moe ya ha aprendido donde esta su cojín y donde no tiene que dormir.
* hoy tengo que ir a hacienda a buscar un certificado que diga que no tengo que hacer la declaración de renta para pagar el 2% de iva en mi parte de la casa.
* esta noche, con un poco de suerte, echan a campanaza del gran hermano.
* tengo que preparar un croquis con los puntos de luz y agua para el lampista.
* mañana quiero ir a la peluquería, demasiadas canas.
Archivo Mensual para Septiembre, 2004
Ayer quede con Dave e Inyus, hace mucho que nos conocemos, seis años más o menos y a pesar de que podemos estar meses y meses sin tener contacto, nos bastan cinco minutos para sentir que seguimos siendo un grupo. La excusa para quedar fue enseñarles la casa nueva, y como ninguno de los tres teníamos planes para el día, aprovechamos para comer juntos y alargar la sobremesa hasta las seis de la tarde. Tuvimos tiempo para explicarnos las peripecias que nos han ocurrido en el tiempo que no hemos tenido contacto, echarnos unas risas recordando viejos tiempos y hablar del futuro que como siempre se presenta incierto. Mientras yo estaba en Madrid, Inyus vivía en Tarragona en un pueblecito en medio de la naturaleza y Dave tenía una novia posesiva que lo aparto del mundo; y ahora nos volvemos a reencontrar en el mismo lugar de siempre, y nos miramos a los ojos y vemos que nada ha cambiado: seguimos igual de freaks que hace unos años, seguimos siendo nosotros mismos al margen de lo que se espere.
En cuanto este la casa lista, les he prometido una fiesta de pijamas, acampar los cuatro en el estudio (shaker se ha integrado en el grupo con una habilidad increíble) y pasar una noche en blanco entre risas, alcohol y recuerdos.
Inyus y Dave son unos cracks, y me alegro de volver a tenerlos cerca, no me había dado cuenta de lo mucho que los añoraba.
Llevaba varios días vagando por la calle, el sábado no pudimos resistirlo más y lo acogimos. En principio iba a vivir en el patio de la casa de mi madre, pero el bandido ha resultado ser demasiado cariñoso como para vivir en un patio. El mediodía del sábado ya entro en casa y no ha querido salir, (ahora mismo estoy escribiendo con una sola mano porque el bicho tiene sus dos patitas delanteras encima de mi mano izquierda).
No debe tener aun el año de vida, come como un descosido, a saber el tiempo que hacia que no comía, es educado y esta muy acostumbrado a las personas, lo que indica que algún hijo de puta lo ha abandonado, es un remolino que no para quieto excepto para apoltronarse encima tuyo y recibir mimitos.
Esta tarde lo llevaremos al veterinario para comprobar que esta sano, pedir hora para caparlo y ponerle el chip… moe se queda con nosotros, no es el mejor momento ni pensábamos en tener, por ahora, un animal de compañía pero… ¿Cómo nos íbamos a resistir a esa carita?

Han opinado