Reencuentros y sensaciones.

Este fin de semana era fiesta mayor y el viernes me reencontré con amigos/conocidos de siempre; fue algo extraño, difícil de explicar. Pasada la alegría inicial de ver sus caras después de un año en el mejor de los casos, nos fuimos de cena al mítico chino que no abandonábamos en nuestra adolescencia y luego recuperamos la tradición de ir todos juntos a los conciertillos hardcore al aire libre. Éramos diecisiete y lo que en su época fue un grupo homogéneo se ha convertido en un batí burrillo de gente con pocas conexiones en común exceptuando el pasado. Esa noche, la del viernes, tuve la constante sensación de no encajar, de que algo ha cambiado dentro de mi y me ha alejado para siempre de lo que fui; evidentemente ellos también han cambiado, pero esa sensación me acompaño toda la velada y en cierta manera no me dejo saborear con placer lo que podría haber sido un reencuentro memorable. Disfruté hablando con Silvia, con Dani, con Lluis y con R, recordamos viejos tiempos pero también nos pusimos al día del presente e incluso con Silvia vislumbré la posibilidad de poder retomar nuestra amistad. Con Olga, la que fue mi mejor amiga durante años, y con la gente de bcn_night, apenas intercambie tres frases, fue un momento muy triste; durante una temporada fuimos inseparables y hoy en día no tenemos nada que decirnos salvo que no tenemos absolutamente nada en común.
El viernes llegue a casa con una pesadumbre indescriptible y con la sensación de no pertenecer a ningún sitio.
El sábado también bajamos a la fiesta, esta vez con mi hermanilla Anna, vimos la estirada de corda, el correfoc, el correaigua y cenamos un bocata en el parque. Luego nos fuimos hacia los 1.000 litros de la fiesta, y allí de nuevo reencuentro con más amigos/conocidos de siempre. Nos echamos unas risas con el Aramis y Marta mientras nos fumábamos un mais “que a la una ya se puede” y recordamos viejos tiempos a los que fui la única que declare que no volvería; aun así, estuvimos muy a gusto y aquella molesta sensación de no encajar no apareció. También estaba por allí mi inyus, dos años sin verla, yo en Madrid, ella en Tarragona y de nuevo las dos aquí unidas en la fiesta; solo necesitamos dos minutos para recuperar nuestro feeling y ver que seguimos conectando, que nuestra amistad se mantiene firme a pesar de todas las circunstancias que puedan rodearnos. Cuando subíamos hacia casa, tuve una conversación increíble con Anna, una de esas conversaciones en las que una empieza una frase y la otra la termina porque siente exactamente lo mismo que estas sintiendo tú: fue un momento mágico, único y muy especial.
Esta fiesta mayor ha sido la fiesta de las sensaciones, me ha dado la oportunidad de plantearme algunas aspectos de mi vida a los que quizá me daba miedo enfrentarme; entre ellos a mi misma, a mi pasado y a lo que espero del futuro: he sacado una única conclusión, voy por el buen camino, soy exactamente lo que quiero ser: ahora no llevo aditivos.


6 Comentarios a “Reencuentros y sensaciones.”

  1. 1 iodena

    muas wapa!!!

  2. 2 kizz

    Es lo que pasa con el tiempo, todos cambiamos, y algunas amistades cambian demasiado como para poder seguir encajando, pero es grato comprobar como algunas siguen perfectamente :)

  3. 3 makats

    todos “evolucionamos” constantemente y a veces en el camino dejamos de tener “conexión” con unas personas y seguimos perfectamente conectados con otras por más que pase el tiempo, es triste darse cuenta, pero así es, la vida continua y cambia sin parar ;-)

  4. 4 Simon

    En cierto sentido me da envidia. Yo también podría tratar de reencontrarme con mil personas… pero no estoy seguro de si sacaría conclusiones tan positivas…
    Muy chula la última frase.

  5. 5 Marta

    jolines!! hasta la una!!!???

  6. 6 Santi

    Echale un vistazo al post de mi blog, me siento tan identificado en el tuyo….

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