Archivo Mensual para Febrero, 2004

F’5 (47)

las cinco del viernes:
*1*¿Cómo pasaste el carnaval del año pasado?¿Tienes planes especiales para este año?
Sorprendida, era la primera vez que lo pasaba en Madrid y me alucino el poco (por no decir nulo) espíritu de carnaval que se tiene en la capital. Este año igual, sin celebrarlo.
*2*¿A cuál de todos los grandes carnavales del mundo te gustaría asistir, y porqué?
Al de Venecia. Porque mi madre fue una vez y creo que son las fotos que más he visto en mi vida, me impacto y me dejo el gusanillo de querer verlo en persona.
*3*¿Qué tema elegirías para un carro alegórico propio? (Descríbelo)
Tengo la imaginación bajo cero… supongo que haría un carro de la hello kitty o del shin-chan o de las supernenas o de cualquier dibujo animado de los que me trago los sábados y domingos por la mañana.
*4* Te han elegido como Rey Momo/ Reina Del Carnaval,¿Qué es lo primero que dices en tu discurso de coronación?
Fiesta y locura.
*5* Después de los excesos carnavalescos, viene la resaca física y/o moral ¿Cuándo y cómo ha sido la mayor resaca que has tenido?
Iba a tercero de bup y un grupo de amigos quedamos para disfrazarnos de colores: yo iba de negro, otra de azul… Fuimos a una discoteca en la que fichábamos cada fin de semana y no recuerdo mucho más a parte de que me estuve riendo toda la noche. Tuve resaca durante tres días seguidos; siempre he creído que aquel día me metieron algo en la bebida.

Consejo para conseguir la paz

Con sólo seguir un simple consejo que leí ayer en un artículo, finalmente
he encontrado la paz interior. Decía así: “El camino para conseguir la paz
interior reside en finalizar las cosas que has empezado
“.
Puede que tuviese razón…
Miré a mí alrededor y observé cuantas cosas yo había empezado y estaban
sin terminar…
Así que hoy terminé una botella de whisky, una de vino tinto, una de Jack
Daniels, la de vodka Absolut, un frasco de Prozac, media caja de Trapax, 4
latas de medio litro de Heineken, una caja de preservativos, fumé un
porro, medio paquete de cigarrillos y un culín de tequila que me quedaba.
No te puedes imaginar lo bien que me siento.

(Me llego hoy por e-mail, y no he podido resistir la tentación de compartirlo con vosotros)

Primera clase

Ayer por primera vez volé en primera clase, lo curioso del caso es que el billete costaba diez euros menos que el de vuelta que es en turista. Volar en primera tiene muchas ventajas, la primera que te tratan como a una persona y no como a un número unido a una letra, los de primera tienen todo tipo de atenciones y no te hacen pagar ni el zumo de naranja ni el grandioso desayuno que te ofrecen con una sonrisa. Luego me toco coger dos trenes para llegar a mi antiguo barrio y una vez allí, me reencontré con mi madre y con una patu más gordita y más peluda.
Abrazos, besos, abrazos y risas… me encanta volver a casa aunque solo sea por esos diez primeros minutos en los que no dejamos de mirarnos a los ojos y sonreírnos. Al mediodía nos fuimos a comer un menú con Montse y su hija Silvia. Después de muchos quebraderos de cabeza y muchas puñaladas sin aviso que la vida le ha dado, Montse por fin tiene un trocito de su sueño para disfrutarlo y como ella es una de las personas más generosas que conozco, lo que más feliz le hace es poder compartirlo con nosotras y hacernos participes de su sueño. El resto del día lo pase con mi madre en la tienda, cotilleando y hablando de nuestras cosas.
Hoy veré a mis avis y el resto del día es una incógnita pero estar aquí, con mi gente y sus recibimientos si que es vivir en primera clase, y eso no se compra con dinero.