Después de una época de descontrol, hace dos semanas que nos portamos muy bien con la dieta. La dieta ahora la hacemos por fases, nos marcamos un primer objetivo realista y cuando este esta conseguido pues marcamos otro. No es lo mismo decir, quiero perder diez kilos que proponértelo de esta manera: primero bajaré tres, cuando este en ese peso te marcas un nuevo objetivo y así sucesivamente hasta llegar al peso deseado. Es una manera como otra de engañarte y hacerte feliz cada vez que cumples objetivo. Ya he conseguido mi primer objetivo (-3.5 k) pero como estamos a final de mes, no toca regalito hasta que el día diez los señores del paro se dignen a pagarme, que por cierto y no sé a cuento de que cada vez me pagan menos y eso me cabrea pq tu vas toda contenta a mirar en la web el saldo de tu cuenta y ves que por el morro y sin previa explicación te dan 100 euros menos… Vale que no es mucho pero si ya de por si te pagan poco pues esos 100 euros suponen la diferencia entre cobrar poco o cobrar una mierda. El día 6 tengo que ir a fichar e intentaré enterarme del pq de esos cambios aunque la cosa estará difícil, nunca he visto a gente tan borde como la que te atiende en el INEM.
Aparte de eso, mi vida sigue como siempre, la semana esta siendo jodida en parte pq me presiono muchísimo a hacer cosas y no estarme quieta y en parte pq estoy con el síndrome premenstrual y mi autismo va creciendo a minutos. Hoy el niño tenía una reunión a primera hora y eso ha fastidiado nuestro despertar de cada día, a veces me planteo como es capaz de aguantarme con lo que llego a ser. Cada mañana, antes de irse me trae un café cargado a la cama, intenta darme conversación y un beso y recibe a cambio tres o cuatro gruñidos y algún movimiento inconsciente de mi codo; aun así él sigue trayéndome el desayuno e intentando hacer de mí una persona normal a primera hora. Mis despertares son conocidos mundialmente, tengo una mala leche que tira para atrás… Es de siempre y no soy del todo consciente cuando reacciono así. Cuando estudiaba mi madre, me gritaba desde la puerta y cada mañana teníamos la misma pelotera pq no me daba la gana de abrir los ojos y entrar en el mundo, siempre me amenazaba con tirarme agua fría y yo me cabreaba mucho, siempre salía de casa de morros. Ahora he mejorado en cierta medida (casi no grito, me limito a resoplar) pero aún así mis despertares siguen siendo de expediente x, como envidio a esa gente (léase shak) que se despiertan con naturalidad, felices y no maldicen cincuenta veces la hora, el día y tener que abrir los ojos… De mayor quiero ser como ellos.


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