Cada año, en verano, tengo una o dos camisetas favoritas, de esas que en cuanto estan limpias las pones y tardas 0,2 segundos en lavar para volver a ponerlas.
No me gusta mucho gastar en ropa porque sigo la teoria que en marcas pagas solo el nombre y no la calidad y porque, para que engañarnos, en H&M, el mercadillo y en Zara hay camisetas super chulas.
Pero oh! amigo, todas mis camisetas tras una temporada (a veces ni eso) les aparecen unos graciosos agujerillos en la zona de la tripa, lo que no impide que me las siga poniendo pero si que sean reemplazadas por otras como favoritas.
El caso es que hasta ahora yo relacionaba los agujerillos con la mala calidad de las mismas, pero mi suegra me regalo una camiseta de las caras el año pasado, y este año al ponermela: agujeros al canto! Este hecho no hace más que reafirmar mi teoria sobre las marcas y dejarme con la mosca tras la oreja por el inexplicable misterio de los agujeros; de momento, la opinión que más puntos tiene es por el botón de los tejanos pero no acabo de verlo claro.
Este año ya tengo camiseta favorita, es de Friday´s Proyect y tiene un gato… ¿cuanto tardaran los misteriosos agujeritos en aparecer?

A las seis y media, café en mano y preparada para ver el final de Lost.
Me ha encantado, he llorado como una idiota y siento el mismo vacio que senti cuando acabo The Sopranos… Todo lo bueno, llega a su fin.
No recuerdo cuando fue la última vez que lo vi, calculo que fue hace nueve o diez años. Y hoy ahí estaba, venia hacia mí y yo tenía el corazón encogido; después de tanto tiempo aun tiene poder sobre mí, aun consigue que me duela el pasado. Como siempre se ha disculpado por ser un mal padre y yo estaba frente a él con sus manos rodeando mi cara, paralizada sin saber cómo actuar, sin saber que decir, sin saber ni tan siquiera como me sentía.
Mi madre ha sacado su ira, su rabia, su furia aguantada durante demasiado sobre él y yo solo pensaba: no aquí, no ahora, por favor. Y las palabras volaban y yo no entendía nada, estaba inmóvil viendo la escena desde fuera pero estaba en el centro de todo y no quería estar allí.
Reconozco que me hubiera gustado algo más, escuchar por fin esa explicación que nunca llegará pero no, como siempre, disculpas, lamentos y un falso arrepentimiento que hace mucho que deje de creer.
Llegado el momento, ha dicho lo que sí que me esperaba: para lo único que iba del todo preparada: “me han dicho que tengo una nieta”, la respuesta ha sido automática: “no, yo tengo una hija.” Y luego me he callado todo lo que venía detrás: que para tener una nieta, has de ser abuelo, que para ser abuelo has de ser primero padre y que los fantasmas no tienen ese derecho.
Todo ha acabado con un “ya nos veremos” por su parte y un “no lo creo” por la mía. Quitémonos las caretas, no nos veremos si no es en otra mala circunstancia como la de hoy, rodeados de familia llorando a alguien demasiado joven para haber dejado este mundo. Él no va a cambiar y yo, ya no soy la niña ingenua que espera que lo haga.
Me duele… me duele haberlo visto, me duelen sus palabras, me sigue doliendo que desapareciera como lo hizo. Me duele que sea tan malnacido y sobretodo me duele que me siga afectando, que no sea capaz de ser indiferente, que siga provocándome lágrimas. Por suerte, solo dolerá hoy …
Después volverá a ser el fantasma al que un día llame papá, desaparecerá de mi mente y seguiré con mi vida.
Han opinado