- Odio a Gas Natural, a las subcontratas inútiles de Gas Natural y a sus teleoperadoras.
- Odio haber pasado el invierno (y lo que nos queda) sin calefacción.
- Odio tener que depender del calentador eléctrico para tener agua caliente y que salten los plomos cada vez que pongo la secadora por culpa del dichoso calentador.
- Odio tener que dormir a la beba en el estudio y tener que pasarla a nuestra cama cuando nos vamos a dormir para que no pase frío.
- Odio las excusas, el trabajo mal hecho y que me traten como si fuera gilipollas cuando reclamo una explicación lógica.
- Odio tener que cenar cada noche en el estudio para no morir helada y los riesgos que supone el hacerlo: los moratones de mis piernas muestran que subir una bandeja repleta miles de escalones no es tarea fácil.
- Odio no haberme decantado por la opción B, y seguir con el gasoil.
En definitiva:
ESTOY HASTA LOS OVARIOS DEL TEMA CALEFACCIÓN!!!!
El día 17 fue nuestro aniversario: 8 años juntos y 5 con papeles de por medio. Shak se cogio el lunes y el martes libres para poder alargar el fin de semana y hacer algo especial para celebrarlo; este año iba a ser diferente, dada la situación economica (y helada) que tenemos por culpa de la calefacción, suspendimos nuestra habitual escapada a Girona. La idea era pasar un día en Barcelona en plan tortolitos y otro dedicarlo a estar en casa de sofa, manta, sexo y risas.
Pero oh, Chloe empezó con fiebre el sábado, continuo el domingo, el día de tortolitos en Barcelona se cambio por: visita al pediatra/compra de medicinas/poner el termometro 2.000 veces/tener a Chloe en brazos/dormir con ella en la cama y finalmente el día de nuestro aniversario en vez de: sofa, manta, sexo y risas. Fue: sofa, manta, termómetro y Chloe entre los dos.
Al final agradecimos nuestra maltrecha economia porque de haber tenido la escapada a Girona planeada, nos hubieramos tenido que comer el precio de la habitación de hotel con patatas y la verdad, tampoco estuvo tan mal (si obviamos el sufrimiento de ver a la peque toda toveta) y disfrutamos de unos días en familia y constatamos que sea como sea, mola más ser tres que dos.
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